No tengo remedio. No escribo, pro lo tanto nadie me lee y, obviamente, no hay comentarios y menos pensar en retroalimentación.
En fin. Lo importante hoy aquí es que estoy a punto de cumplir 30 años, a escasos 15 días.
No se qué voy a hacer, ni sisquiera sé si haya oportunidad de algo, lo cierto es que me muero de ganas desde hace tiempo de una fiesta, pero para variar, depende primero de que no haya trabajo electoral y segundo, de mi estado de ánimo.
Por primera vez en mucho tiempo, debo confesar, no me genera crisis cumplir años. Hoy puedo hacer un breve recuento de mi vida y en realidad no voy nada mal. Me siento orgullosa de mi misma. Por supuesto, también puedo hacer una no tan breve lista de cosas pendientes, pero como mal se dice, hay más tiempo que vida.
Tengo una carrera, titulada.
Tengo una especialidad, pendiente de titutar.
Tengo un postgrado por una Universidad extranjera.
Hice dos o tres diplomados en mi materia favorita, Filosofía.
Casi hablo tres idiomas.
He visto en concierto a Bosé y a Sanz.
He viajado en tres de los cinco continentes.
Estoy felizmente casada.
Tengo un gtrabajo fenomenal, auqnue sea por poco tiempo.
Además de todo eso, mis orgullos:
Mi madre está ne la Uni.
Mi hermana ya trabaja.
Mi padre sigue siendo cada vez más.
Mi marido es admirable y adorable.
Mis amigos son pocos pero de verdad, y les va bien.
Lo que falta:
Escribir un libro.
Leer muchos libros -empezaré por quitarles la envoltura-.
Tener un hijo.
Plantar un árbol.
Obtener el Fiat.
Decir un discurso frente al Gober y al Presi.
Reconciliarme con mis viejas derrotas.
Convencerme de que soy hermosa y genial.
Dejar de fumar.
Hacerme de hábitos saludables para la longevidad -lo que sea que deba vivir pues, pero con calidad y dignidad-.
Hoy después de no sé cuánto, estoy casi satisfecha con mi vida. Y qué bueno que no lo estoy del todo, porque eso me lleva a querer y a hacer más, mucho más. Ya saben, todo eso de la trascendencia y demás, ya entendí que recae en mí, en mi esfuerzo, en mis ganas y en mi aceptar y disfrutar hasta donde se pueda.
Mirar alto y no dejar de luchar. Convicción.
Abrazos.
jueves, 11 de junio de 2009
viernes, 17 de abril de 2009
Sakura
Andar corriendo de un lado a otro, respirar profusamente y parar de pronto. El corazón late con estrépito... ¿o no? Acaso no siento el pulso. No sé si es de día o de noche, no sé la dirección en la gira el mundo, mi mundo... me dejo llevar por un instante y me percato de la estación en que me encuentro, primavera. Los cerezos empiezan a florear, comienzan a teñirse los sueños de los japoneses en diferentes tonalidades y se desata la euforia ante la inminente llegada de sus flores.
Ya no importa que hora es, sólo seguir corriendo de un lado a otro con breves espacios de observación. Qué profundo es el aire aquí. Casi no necesito inhalar, aunque el tabaco se hace indispensable a ratos. Las humaredas de gente que pasa engabardinada y se desvanece en cualquier esquina. Mares infinitos de signos incomprensibles y me mata el miedo a perderme por ahí.
Tokyo, la ciudad más cara del mundo, y más rara también. La estación del tren es un mundo entre el cielo y el infierno: o gastas hasta vender tu alma o te subes al tren para largarte lejos lo más rápido posible.
Así que desembarcamos en Osaka y seguimos, a veces en sentido contrario porque todos caminan al revés, ... ¿o éramos nosotros? No sé, después de Hiroshima es difícil explicar el sentido y el rumbo de la vida. Parece lógico ver una ciudad de una cultura milenaria atestada de edficios modernos que rodean un domo, una ruina de fierros retorcidos y piedra al lado de un río; después entrar al museo de la bomba atómica hasta el punto de la humillación que sentí por estar tomando fotografías ante una de las peores desgracias de la humanidad; y, finalmente, salir al jardín de la paz y montar una guardia de honor a las víctimas de tal desastre. Realmente lo sentí, fue el minuto de silencio más callado y agónico que he vivido.
El perdón en la cara de los chiquitos con sus gorritas azules, y la paz de las maestras explicando que no debe haber rencor sino un rotundo no a otro día despejado como aquel 6 de agosto de 1945. Las historias,... la historia de la pequeña que pensó que al crear mil grullas con papiroflexia se aliviaría el terrible mal que la mataba después de la bomba, y morir justo cuando llevaba apenas cuatrocientas. Su monumento se laza frente al del resto de las víctimas, y ahí está ella, a nueve metros del piso con los brazos extendidos y una grulla que le ayuda a elevarse para alejarse del dolor, de la efermedda, siempre con la esperanza pintada en su cara. No comí ese día.
Tres segundos. Es lo que más me impresionó, una ciudad nueva, esplendorosa, cálida, poblada de jardines y árboles luego de la sentencia de setenta y cinco años de esterilidad, rota a los siete meses al brotar una pequeña hierba a setecientos metros del punto cero. Tres segundos.
Después recordé que dos noches antes, tuve una pesadilla horrenda, y en tres segundos me enganché. ¿Qué relación podría haber entre la mujer asada y despellejada después que soñé, con algo que acababa de descubrir -porque lo que me dijeron en la escuela no es ni el diez por ciento de que es-?
La espiritualidad oriental, como la de cualquier otro lugar del mundo, es algo especial, debe respetarse,... siempre lo hago. No podía quitarme la sensación de ardor, de dolor, de deseperación, de desconcierto...
Aún hoy sueño todas las noches con Japón.
Tal vez fui demasiado sensible al dolor que aún está atrapado por ahí, entre las ramas de los cerezos dormidos. Después de tanto tiempo aún hay almas sin liberar... debo regresar al antiquísimo país lo que le pertenece y se vino conmigo, pero es necesario que me devuelva lo que se quedó allá para poder dormir otra vez.
Kyoto no fue lo mismo después de la devastación de Hiroshima. Es una ciudad patrimonio de la humanidad hermosa, pero yo ya no estaba completa para poderla apreciar en todo su esplendor.
Regresamos. Siempre con esa sensación de haber olvidado algo en aquel lugar, comparto esta historia para soltar y atraer. Para volver a ser.
Ya no importa que hora es, sólo seguir corriendo de un lado a otro con breves espacios de observación. Qué profundo es el aire aquí. Casi no necesito inhalar, aunque el tabaco se hace indispensable a ratos. Las humaredas de gente que pasa engabardinada y se desvanece en cualquier esquina. Mares infinitos de signos incomprensibles y me mata el miedo a perderme por ahí.
Tokyo, la ciudad más cara del mundo, y más rara también. La estación del tren es un mundo entre el cielo y el infierno: o gastas hasta vender tu alma o te subes al tren para largarte lejos lo más rápido posible.
Así que desembarcamos en Osaka y seguimos, a veces en sentido contrario porque todos caminan al revés, ... ¿o éramos nosotros? No sé, después de Hiroshima es difícil explicar el sentido y el rumbo de la vida. Parece lógico ver una ciudad de una cultura milenaria atestada de edficios modernos que rodean un domo, una ruina de fierros retorcidos y piedra al lado de un río; después entrar al museo de la bomba atómica hasta el punto de la humillación que sentí por estar tomando fotografías ante una de las peores desgracias de la humanidad; y, finalmente, salir al jardín de la paz y montar una guardia de honor a las víctimas de tal desastre. Realmente lo sentí, fue el minuto de silencio más callado y agónico que he vivido.
El perdón en la cara de los chiquitos con sus gorritas azules, y la paz de las maestras explicando que no debe haber rencor sino un rotundo no a otro día despejado como aquel 6 de agosto de 1945. Las historias,... la historia de la pequeña que pensó que al crear mil grullas con papiroflexia se aliviaría el terrible mal que la mataba después de la bomba, y morir justo cuando llevaba apenas cuatrocientas. Su monumento se laza frente al del resto de las víctimas, y ahí está ella, a nueve metros del piso con los brazos extendidos y una grulla que le ayuda a elevarse para alejarse del dolor, de la efermedda, siempre con la esperanza pintada en su cara. No comí ese día.
Tres segundos. Es lo que más me impresionó, una ciudad nueva, esplendorosa, cálida, poblada de jardines y árboles luego de la sentencia de setenta y cinco años de esterilidad, rota a los siete meses al brotar una pequeña hierba a setecientos metros del punto cero. Tres segundos.
Después recordé que dos noches antes, tuve una pesadilla horrenda, y en tres segundos me enganché. ¿Qué relación podría haber entre la mujer asada y despellejada después que soñé, con algo que acababa de descubrir -porque lo que me dijeron en la escuela no es ni el diez por ciento de que es-?
La espiritualidad oriental, como la de cualquier otro lugar del mundo, es algo especial, debe respetarse,... siempre lo hago. No podía quitarme la sensación de ardor, de dolor, de deseperación, de desconcierto...
Aún hoy sueño todas las noches con Japón.
Tal vez fui demasiado sensible al dolor que aún está atrapado por ahí, entre las ramas de los cerezos dormidos. Después de tanto tiempo aún hay almas sin liberar... debo regresar al antiquísimo país lo que le pertenece y se vino conmigo, pero es necesario que me devuelva lo que se quedó allá para poder dormir otra vez.
Kyoto no fue lo mismo después de la devastación de Hiroshima. Es una ciudad patrimonio de la humanidad hermosa, pero yo ya no estaba completa para poderla apreciar en todo su esplendor.
Regresamos. Siempre con esa sensación de haber olvidado algo en aquel lugar, comparto esta historia para soltar y atraer. Para volver a ser.
martes, 3 de junio de 2008
Estaba sentada, esperando. Un guiño en la mano y en la otra el libro. No recordaba el nombre, hasta que un pequeño que se acercó con cara de travesura. Peter Pan. No estaba segura de que fuera ese el título pero el gritito del niño fue suficiente para transportarme a otro tiempo y espacio. Una ciudad más o menos lejana y la música sonando: Il Baletto di Bronzo. Dos segundos después y estaba dibujando un elefante con lujo de detalle. Los colmillos. Las arrugas. Las grietas por las que se filtraban los sonidos de Tomita. Los latigazos. En un instante era The Hang Man de Rick Wakeman, y una pequeña corriendo. Van Halen y el "para atrás". Bohemian Rhapsody, un chicle y el trauma de tres meses. La llegada de mi hermanita. El nuevo miembro de la familia, tan deseado y tan esperado. Tan amado.
-Pase señorita.
Vuelvo al segundo exacto en el que estaba haciendo cosquillas al pequeño que sonreía para mí.
Que bella ironía, tan trillada y tan tristemente cierta: cuando eres niño quieres crecer, y cuando creces, quisieras volver. Sin duda, los momentos más hermosos de mi vida.
Queda mucho camino por andar, miles de historias por escribir. Hoy es un buen día para empezar.
jueves, 22 de mayo de 2008
Después de todo...
... no soy tan buena como creía.
A veces la vida, a fueza de guamazos nos enseña lo que tenemos que aprender. Hoy aprendí algo muy importante: no soy tan buena como creía, pero puedo empezar por hacerme caso de vez en cuando. Hacerle caso a esa voz interna a pesar de las instrucciones, a pesar de mis propios miedos y de mis propias seguridades. Hacerle caso a esa magia que sé que siempre he tenido. Hoy leí un post de una amiga. Me encantó. Habla de esa magia.
De cuando en cuando, me atrevo a hacer caso a mi yo, a mi misma, en diferentes momentos, y el resultado no es malo, en serio. Pero hoy, caí, y recordé una frase en boga dentro de ciertas oficinas: para saber obedecer hay que saber mandar. si no supe seguir una instrucción, supongo que se debe a dos posibilidades; la primera, me dieron una instrucción mal, o segunda, no soy buena dando instrucciones. No creo que sea cosa de interpretación, sólo de conciencia y de seguridad.
De cualquier modo ésto no es otra cosa que un lapsus. No estoy satisfecha con mis resultados. He de exigir más de mi misma, y sobre todo, he de aventurarme a escuchar a esa buena amiga que tengo y que nunca me ha fallado, a Laura Cristina.
Me voy a dormir en la conciencia de que el sueño debe ser reparador, debe sanar mis heridas del día, alimentarme y dejarme despertar con un nuevo sol, con un espíritu renovado que me dirija hacia donde deba llegar. Cada día se construye, pero sin magia es imposible. Soy una convencida de que la realidad se construye con sueños, con fantasías, con magia.... gracias Li.
A veces la vida, a fueza de guamazos nos enseña lo que tenemos que aprender. Hoy aprendí algo muy importante: no soy tan buena como creía, pero puedo empezar por hacerme caso de vez en cuando. Hacerle caso a esa voz interna a pesar de las instrucciones, a pesar de mis propios miedos y de mis propias seguridades. Hacerle caso a esa magia que sé que siempre he tenido. Hoy leí un post de una amiga. Me encantó. Habla de esa magia.
De cuando en cuando, me atrevo a hacer caso a mi yo, a mi misma, en diferentes momentos, y el resultado no es malo, en serio. Pero hoy, caí, y recordé una frase en boga dentro de ciertas oficinas: para saber obedecer hay que saber mandar. si no supe seguir una instrucción, supongo que se debe a dos posibilidades; la primera, me dieron una instrucción mal, o segunda, no soy buena dando instrucciones. No creo que sea cosa de interpretación, sólo de conciencia y de seguridad.
De cualquier modo ésto no es otra cosa que un lapsus. No estoy satisfecha con mis resultados. He de exigir más de mi misma, y sobre todo, he de aventurarme a escuchar a esa buena amiga que tengo y que nunca me ha fallado, a Laura Cristina.
Me voy a dormir en la conciencia de que el sueño debe ser reparador, debe sanar mis heridas del día, alimentarme y dejarme despertar con un nuevo sol, con un espíritu renovado que me dirija hacia donde deba llegar. Cada día se construye, pero sin magia es imposible. Soy una convencida de que la realidad se construye con sueños, con fantasías, con magia.... gracias Li.
lunes, 12 de mayo de 2008
Cuando la amistad....
....es sólo un "recordar con mucho cariño", es posible que en realidad esa amistad a la que le apostatste no echó raíces y fue sólo un conjunto de buenos o malos momentos, que definitivamente formaron en ti lo que eres el día de hoy.
Hace un par de días, me econtré con los papás de una entrañable amiga, que por sus circunstancias personales y sus propios demonios, decidió desaparecer y perder el contacto con todo lo que tuviera qué ver con su pasado. Me pareció razonable.
Sin embargo mi coranzoncito me decía que no era justo, para mi por lo menos, considerando que ambas nos acompañamos en momentos muy difíciles de nuestras vidas adolescentes y críticas. Me dolió mucho el día que, después de una decena de llamadas sin éxito, su madre pos fin accedió a darme información:
-Mira Laurita, no está.
- ¡Qué caray, pero qué mala suerte tengo! ¿Llegará al rato?
- Nop. Mira Laurita, se fue de León.
- (!Ah chingá! pensé) ¿Cuándo, cómo, a dónde, de vacaciones?
- Pues no. Se fue hace ya tiempo, y pues, no te puedo decir a dónde, porque pidió que NADIE lo supiera..... blablablabla.... contenta..... blablablabla..... lo que le gusta.
- Ok. Pero ¿está bien?
- Uuuuyyyy sí. Muy bien, muy contenta.
- Bueno, qué gusto. Me la saludas.
La palabra en MAYÚSCULAS es el fondo del asunto: nadie. De verdad que no puedo explicar exactamente que fue lo que sentí. Fue una serie de sentimientos encontrados que nunca voy a saber a qué parte de mi cuerpo se fueron a esconder. Por lo pronto me acuerdo y lo siento entre un pulmón y el hígado.
No tengo mucho qué decir del efecto que la palabra "nadie" tuvo en mi aquel día, porque ciertamente, su propia mamá me llegó a llamar muy desconcertada, pidiéndome que acudiera en ayuda de su hija, mi amiga, cosa que me pareció bastante bien dadas las circunstancias que vivía en aquél entonces mi entonces amiga; información que agradecí a su mamá por la confianza y el hecho de saber que en realidad era la persona en la no sólo ella más confiaba, sino toda la familia, a la que sentía como mía, incluso a la pequeña Chiquita II.
Luego me fui enterando de las formas más absurdas que estaba aquí, prácticamente que nunca se fue. Sal en la llaga.
Y debo reconocer que si ella me hubiese dicho la necesidad que tenía de no ser molestada, yo hubiera accedido gustosa, siempre que supiera que ella estaba bien, porque a los amigos se les quiere y nos preocupan. Pero no fue así.
Cuendo por fin la vi, luego de mucho tiempo, me acompañó a un evento muy triste, estuvimos juntas como antaño, apoyándonos, y resulta que ya se iba, ahora sí, a otro lado. Estaba feliz, y yo me elegré por su alegría y porque la tenía de vuelta.
Pasó más tiempo, y de la misma forma absurda me enteré que iba a ser bendecida con la gracia de la maternidad que tanta ilusión le daba y tanto tormento constituyó cuando luchó contra un desorden alimenticio.
Me la encontré con sus hermanos un buen día, meses después, con panza y todo.
- Lauritaaaa! llámame, para que conozcas mi casa.
- Claro, también puedes anotar mi número y contestar mis correos....
- ¿Pues a cuál me escribes? Pero no, háblame.
- Al que me diste, al de siempre, al que me dijiste que siguiera escribiendo.
- Ah, pues ese ya lo cancelé desde hace años, blablablabla.... fwd....blablabla
- Sale, pues tu hermana tiene mi nextel, igual pudo llamar, como antes ¿no?
No sé que más le dije, pero no fue nada ameno el minuto.
Sobra decir que con los orgullosos abuelos iba la pequeña, igualita a ella. Me dio gusto y, por respeto a la amistad que un día tuvimos, no pregunté más.
-Qué gusto verlos señores.
- Ay Laurita, a nosotros también, siempre te recordamos con mucho cariño.
Hace un par de días, me econtré con los papás de una entrañable amiga, que por sus circunstancias personales y sus propios demonios, decidió desaparecer y perder el contacto con todo lo que tuviera qué ver con su pasado. Me pareció razonable.
Sin embargo mi coranzoncito me decía que no era justo, para mi por lo menos, considerando que ambas nos acompañamos en momentos muy difíciles de nuestras vidas adolescentes y críticas. Me dolió mucho el día que, después de una decena de llamadas sin éxito, su madre pos fin accedió a darme información:
-Mira Laurita, no está.
- ¡Qué caray, pero qué mala suerte tengo! ¿Llegará al rato?
- Nop. Mira Laurita, se fue de León.
- (!Ah chingá! pensé) ¿Cuándo, cómo, a dónde, de vacaciones?
- Pues no. Se fue hace ya tiempo, y pues, no te puedo decir a dónde, porque pidió que NADIE lo supiera..... blablablabla.... contenta..... blablablabla..... lo que le gusta.
- Ok. Pero ¿está bien?
- Uuuuyyyy sí. Muy bien, muy contenta.
- Bueno, qué gusto. Me la saludas.
La palabra en MAYÚSCULAS es el fondo del asunto: nadie. De verdad que no puedo explicar exactamente que fue lo que sentí. Fue una serie de sentimientos encontrados que nunca voy a saber a qué parte de mi cuerpo se fueron a esconder. Por lo pronto me acuerdo y lo siento entre un pulmón y el hígado.
No tengo mucho qué decir del efecto que la palabra "nadie" tuvo en mi aquel día, porque ciertamente, su propia mamá me llegó a llamar muy desconcertada, pidiéndome que acudiera en ayuda de su hija, mi amiga, cosa que me pareció bastante bien dadas las circunstancias que vivía en aquél entonces mi entonces amiga; información que agradecí a su mamá por la confianza y el hecho de saber que en realidad era la persona en la no sólo ella más confiaba, sino toda la familia, a la que sentía como mía, incluso a la pequeña Chiquita II.
Luego me fui enterando de las formas más absurdas que estaba aquí, prácticamente que nunca se fue. Sal en la llaga.
Y debo reconocer que si ella me hubiese dicho la necesidad que tenía de no ser molestada, yo hubiera accedido gustosa, siempre que supiera que ella estaba bien, porque a los amigos se les quiere y nos preocupan. Pero no fue así.
Cuendo por fin la vi, luego de mucho tiempo, me acompañó a un evento muy triste, estuvimos juntas como antaño, apoyándonos, y resulta que ya se iba, ahora sí, a otro lado. Estaba feliz, y yo me elegré por su alegría y porque la tenía de vuelta.
Pasó más tiempo, y de la misma forma absurda me enteré que iba a ser bendecida con la gracia de la maternidad que tanta ilusión le daba y tanto tormento constituyó cuando luchó contra un desorden alimenticio.
Me la encontré con sus hermanos un buen día, meses después, con panza y todo.
- Lauritaaaa! llámame, para que conozcas mi casa.
- Claro, también puedes anotar mi número y contestar mis correos....
- ¿Pues a cuál me escribes? Pero no, háblame.
- Al que me diste, al de siempre, al que me dijiste que siguiera escribiendo.
- Ah, pues ese ya lo cancelé desde hace años, blablablabla.... fwd....blablabla
- Sale, pues tu hermana tiene mi nextel, igual pudo llamar, como antes ¿no?
No sé que más le dije, pero no fue nada ameno el minuto.
Sobra decir que con los orgullosos abuelos iba la pequeña, igualita a ella. Me dio gusto y, por respeto a la amistad que un día tuvimos, no pregunté más.
-Qué gusto verlos señores.
- Ay Laurita, a nosotros también, siempre te recordamos con mucho cariño.
martes, 29 de abril de 2008
Metonimia
Sentir el roce
de los labios
temblando,
apagando con el aliento
el fuego que mi boca encierra,
sentir la piel
de sus manos fuertes
recorriendo con la punta
de los dedos
mis brazos desnudos.
Saberlo mío
al lado de mi propio encuentro,
tejer mis sueños
con sus anhelos ocultos,
encerrarme entre sábanas
e imaginar que no hay más...
Nada hay más allá
de sus ojos y los míos,
un putno en el horizonte
que espera ser tocado,
sin ser parte de un verso absurdo
que pretenda encallar en mis muslos.
Sentir el color,
los colores de un espíritu indomable,
envolviendo mi ser
con una estela de sal,
de humo,
de ocres y fuegos fatuos.
Recordaba la sangre de sibila
mientras Orfeo y su arpa
se hundían en la negrura del Hades.
Eurídice esperando
que jamás su faz viese, hasta llegar a la luz...
ese espectro que creamos
para no ser lo que ya hemos sido.
Dejar de correr
para encontrar al final
el objeto de nuestra estancia,
y cubrir con máscaras
el horrible sentido de no saber
por qué estamos aquí.
Sentir de nuevo la piel
rota de no sé qué tanto vivir,
en medio de cálidas ráfagas
que no dejan pensar.
Estertores paradójicos
y la vela chisporroteando
anuncia la llegada de Apolo,
el fin del reino de los amantes,
deconstrucción del genocidio
para convertirse en vida,
nuestras vidas.
de los labios
temblando,
apagando con el aliento
el fuego que mi boca encierra,
sentir la piel
de sus manos fuertes
recorriendo con la punta
de los dedos
mis brazos desnudos.
Saberlo mío
al lado de mi propio encuentro,
tejer mis sueños
con sus anhelos ocultos,
encerrarme entre sábanas
e imaginar que no hay más...
Nada hay más allá
de sus ojos y los míos,
un putno en el horizonte
que espera ser tocado,
sin ser parte de un verso absurdo
que pretenda encallar en mis muslos.
Sentir el color,
los colores de un espíritu indomable,
envolviendo mi ser
con una estela de sal,
de humo,
de ocres y fuegos fatuos.
Recordaba la sangre de sibila
mientras Orfeo y su arpa
se hundían en la negrura del Hades.
Eurídice esperando
que jamás su faz viese, hasta llegar a la luz...
ese espectro que creamos
para no ser lo que ya hemos sido.
Dejar de correr
para encontrar al final
el objeto de nuestra estancia,
y cubrir con máscaras
el horrible sentido de no saber
por qué estamos aquí.
Sentir de nuevo la piel
rota de no sé qué tanto vivir,
en medio de cálidas ráfagas
que no dejan pensar.
Estertores paradójicos
y la vela chisporroteando
anuncia la llegada de Apolo,
el fin del reino de los amantes,
deconstrucción del genocidio
para convertirse en vida,
nuestras vidas.
lunes, 28 de abril de 2008
The simple life
Es media noche, y en canal cinco, acabo de ver un comercial, spot, o lo que sea, en el que López ha caido ya enlo más bajo que podía caer... bueno, por decirlo de alguna manera. Me encantó su loguito y su trajecito caqui, la espontaneidad y el discursito pueril sobre Pemex y lo que todos hemos oído a últimas fechas. Privatización. En lo personal me parece que el tipo está de verdad privado de todas sus facultades mentales, (risa sarcástica). En fin, creo que no vale la pena gastar letras y una publicación con este tema, pero me resultó divertido en demasía el hecho de que el paranoico, con su titulito de ya saben qué, que no voy a escribir aquí por respeto a mi misma, me hizo reir hasta desternillarme.
Resulta que en estos tiempos estamos todos expuestos a los medios de comunicación. Muy bien. El fulano que se dice ser un hombre del pueblo debe tener alguna gracia aparte de su estúpida paranoia, que raya en lo ridículo, así como las manifestaciones de sus compinches, veinte desvelados que para no ponerse a estudiar, y menos pensar en trabajar, contra todo protocolo, disciplina parlamentaria y respeto personal a su propia presidenta, se atrevieron a cubrir la mesa directiva de la Cámara de Diputados, noble institución que a fuerza de trancazos ha ido cambiando y cambiando al país.
La confusión y su, he de reconocer, inteligente táctica populachera, le ganó un número importante de seguidores, que hoy, va perdiendo, y el tipo, que dice dizque trabajar para el país y los más pobres, se gasta el dinero del pueblo en absurdas manifestaciones de incompetencia, sin dejar de considerar que lo que la bola de perdidos aporta al movimiento del mono, en vez de pagar impuestos,que si lo comparamos, caemos enla cuenta de que e slo mismo que tanto pelea. ¿Me siguen hasta aquí?
Pues bien, por lo menos me atrevo a señalar que del cien por ciento de taxis que he abordado en el DF, el cien por ciento está hasta la madre del desmadre que todos conocemos. Es vergonzoso que a nivel nacional e internacional el mercado está a todo lo que da.
Por mi parte me pogo a estudiar y estoy conciente de que no son fáciles los cambios, pero son necesarios, sobre todo cuando se trata del progreso de una nación. Quienes están a la cabeza de nuestro país, estoy segura, saben lo que hacen.
Aprovecho este espacio para pedirles a quienes desconocen el tema y están confundidos respecto del alcance que el contenido de las iniciativas implican, que se informen para formarse su propio criterio; los documentos son públicos, están al alcance de todos, y son sencillos, finalmente, el sentido común es loque debe privar en la dirección de las acciones que han de servir para sacar a delante, no al país, sino cualquier situación.
Concluyo con la reflexión siguiente: al amparo de las reformas constitucionales en materia electoral, el Partido del Trabajo, seguro tendrá problemas.
Resulta que en estos tiempos estamos todos expuestos a los medios de comunicación. Muy bien. El fulano que se dice ser un hombre del pueblo debe tener alguna gracia aparte de su estúpida paranoia, que raya en lo ridículo, así como las manifestaciones de sus compinches, veinte desvelados que para no ponerse a estudiar, y menos pensar en trabajar, contra todo protocolo, disciplina parlamentaria y respeto personal a su propia presidenta, se atrevieron a cubrir la mesa directiva de la Cámara de Diputados, noble institución que a fuerza de trancazos ha ido cambiando y cambiando al país.
La confusión y su, he de reconocer, inteligente táctica populachera, le ganó un número importante de seguidores, que hoy, va perdiendo, y el tipo, que dice dizque trabajar para el país y los más pobres, se gasta el dinero del pueblo en absurdas manifestaciones de incompetencia, sin dejar de considerar que lo que la bola de perdidos aporta al movimiento del mono, en vez de pagar impuestos,que si lo comparamos, caemos enla cuenta de que e slo mismo que tanto pelea. ¿Me siguen hasta aquí?
Pues bien, por lo menos me atrevo a señalar que del cien por ciento de taxis que he abordado en el DF, el cien por ciento está hasta la madre del desmadre que todos conocemos. Es vergonzoso que a nivel nacional e internacional el mercado está a todo lo que da.
Por mi parte me pogo a estudiar y estoy conciente de que no son fáciles los cambios, pero son necesarios, sobre todo cuando se trata del progreso de una nación. Quienes están a la cabeza de nuestro país, estoy segura, saben lo que hacen.
Aprovecho este espacio para pedirles a quienes desconocen el tema y están confundidos respecto del alcance que el contenido de las iniciativas implican, que se informen para formarse su propio criterio; los documentos son públicos, están al alcance de todos, y son sencillos, finalmente, el sentido común es loque debe privar en la dirección de las acciones que han de servir para sacar a delante, no al país, sino cualquier situación.
Concluyo con la reflexión siguiente: al amparo de las reformas constitucionales en materia electoral, el Partido del Trabajo, seguro tendrá problemas.
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