...tiene dos remedios: el tiempo y el silencio.
He perdido la cuenta de los años que han pasado; he perdido la noción de las horas y los segundos... al fin que no los necesito.
Si he de vivir eternamente y soportar la tortura de no morir, por lo menos me queda el consuelo de saber que cualquier mal que haya padecido, ha de remediarse por ambas vías, la del tiempo y la del silencio... tiempo es lo que me sobra y palabras no han de nacer ni en el pensamiento, considerando que ya casi no me acuerdo del color de mis labios antes de la noche.
Tiempo y silencio. Así lo dijo el maestro Dumas a través de Edmundo Dantés mientras maquinaba la venganza que habría de sanar su espíritu.
Empero, me queda claro que a pesar de mi silencio y de los siglos, el infierno de mis entrañas es irreparable; el fuego que siento por dentro no cesa y tengo que acallarlo a veces con lujuria, otras con dolor y en ocasiones con muerte...
No. Hoy, creo que no tenía razón. No todos los males tienen el mismo remedio.
Quiero morder ese cuello, hasta destrozarlo y romper en mil pedazos esos ecos del pasado, dejar atrás esos ojos malditos que me hicieron lo que soy y que no dejan de perseguirme en mis alucionaciones febriles; quiero empezar de nuevo con sangre nueva y nuevos tiempos, horas y segundos diferentes con otro ardor, con un poco de sentido, con algo de rumbo.
Es menester que desaparezca hoy, antes de dañar a alguien. Veo a algunos pasearse por esta calle mojada, con ese maldito olor a humedad y a viejo que no deja de perseguir mi fútil existencia.
Me marcho esta noche, a un lugar donde haya estado jamás, a una ciudad en la que pase desaparcibida y no me puedan encontrar, y esos malhadados recuerdos han de desaparecer junto con la última luna de octubre para ser indetectable.... invisible a la mente persecutora de esta miserable creatura en la que me convirtió....
He de besar su boca sangrienta jamás, no habré de golpear mi cuerpo con el suyo de nuevo,....
Este maldito calor me quema por dentro y arderá por la eternidad. Nadie puede saciar ese deseo y esa rabia, el odio que hace que le ame hasta la eternidad y que me impide estar a su lado ya. Silencio y tiempo. Calla, no hables más, déjale ir, o mejor dicho, vete ya, antes de que te alcance y sea muy tarde.
Y con estoicisomo me dirijo hacia el amancer para no verle más, clavando los colmillos en mi propia alma.... ¡que estupidez! en mi alma....
Hasta nunca, padre amado.
domingo, 6 de enero de 2008
jueves, 27 de diciembre de 2007
Transición
Resulta que se acaba el 2007 y empieza un nuevo año. Resulta que a veces, con todo nuestro empeño, logramos sobrevivir al final de un año. Particularmente éste, fue duro, raro, y gracias al hado, rápido.... ya pasó. Toca tomar un respiro y ver hacia atrás y valorar lo que hemos logrado hasta el momento, lo que no, las cosas que tenemos, las que no, lo que perdimos (oportunidades, personas queridas, objetos valiosos) y pensar un poco en que de no ser por todo eso, no estaríamos donde estamos en este momento, y estaríamos indefensos ante el fututo aún por construir.
Es ridículo pensar en "reflexionemos amigos" con singular alegría, cuando no somos capaces de darnos cuenta por nosotros mismos de que el mundo no sería el mismo sin cada uno de nosotros (con sus excepciones, claro).
No pretendo que este blog se convierta en el reflejo de mi conciencia medio pinta y a veces medio fuera de lugar, solo quiero compartir algunas cosas que he pensado en días pasados, seguramente influenciada por el romanticismo que me envuele en estos momentos, o si prefieren, por los cursis sentimientos que me provoca la piedra en mi dedo anular, como dijo una amiga.
Sólo sé que extraño a muchas personas que seguramente están en mejor lugar, y a aquellas que están a varios kilómetros de distancia. También a esas que decidieron no estar más en mi vida, y a las que estando, se encuentran a millones de años luz por diversas circunsatancias.
También sé que si todo lo que he querido en la vida, en cualquier plano -espiritual, físico, mental o material-, se me hubiese concedido, sería una perfecta idiota. Una niña mimada, hija de papi que no tiene idea de lo que cuesta conseguir las cosas. Finalmente, después de mucho tiempo y sufrimiento, sinsentidos y enojos, caigo en la cuenta de que las cosas son por algo y ahora lo tomo con filosofía, digamos.
Tengo suerte de estar viva. Sana, completa, enamorada, con trabajo, energía, bríos, carácter, debilidades, achaques, energía, luz, pasión y sueños. Tengo suerte de estar aquí, aunque a veces no entienda por qué.
Que el 2008, sea un buen año, y que cada vez podamos ser más sabios y respirar la vida y vivirla como se debe.
Hasta pronto y nunca dejen de soñar.
Es ridículo pensar en "reflexionemos amigos" con singular alegría, cuando no somos capaces de darnos cuenta por nosotros mismos de que el mundo no sería el mismo sin cada uno de nosotros (con sus excepciones, claro).
No pretendo que este blog se convierta en el reflejo de mi conciencia medio pinta y a veces medio fuera de lugar, solo quiero compartir algunas cosas que he pensado en días pasados, seguramente influenciada por el romanticismo que me envuele en estos momentos, o si prefieren, por los cursis sentimientos que me provoca la piedra en mi dedo anular, como dijo una amiga.
Sólo sé que extraño a muchas personas que seguramente están en mejor lugar, y a aquellas que están a varios kilómetros de distancia. También a esas que decidieron no estar más en mi vida, y a las que estando, se encuentran a millones de años luz por diversas circunsatancias.
También sé que si todo lo que he querido en la vida, en cualquier plano -espiritual, físico, mental o material-, se me hubiese concedido, sería una perfecta idiota. Una niña mimada, hija de papi que no tiene idea de lo que cuesta conseguir las cosas. Finalmente, después de mucho tiempo y sufrimiento, sinsentidos y enojos, caigo en la cuenta de que las cosas son por algo y ahora lo tomo con filosofía, digamos.
Tengo suerte de estar viva. Sana, completa, enamorada, con trabajo, energía, bríos, carácter, debilidades, achaques, energía, luz, pasión y sueños. Tengo suerte de estar aquí, aunque a veces no entienda por qué.
Que el 2008, sea un buen año, y que cada vez podamos ser más sabios y respirar la vida y vivirla como se debe.
Hasta pronto y nunca dejen de soñar.
martes, 9 de octubre de 2007
Era sangre
Soplaba tan fuerte el viento que no me dejaba oir lo que gritaban las estrellas. Desde la ventana con los ojos fijos en el horizonte, retorcía un trozo de tela como si de ello dependiese el destino de mid suspiros. A ratos, el silencio era aterrador. No había nadie cerca, sólo el aire y las estrellas, una tímida nube que se paseaba por la alameda... ni la luna se aparecía en mi presencia. Parecía que el amanecer estaba lejos, que nunca llegaría, y casi... puedo asegurar que casi no llega.
El canto eólico de pronto cesó y no quedaban más que murmullo de insectos nocturnos... pude oir a lo lehos el llanto de un violín, persistente. Todo estaba tan quieto. Se acercaba poco hacia donde yo estaba. Cada vez oía más fuerte la músiuca desgarradora, casi perfecta. En medio de la oscuridad que envolvía el jardín, pude ver luces que se movían en dirección a mí. un par de luces verdes, brillantes, que danzaban acompasadamente. También se quedaron quietas. Fue entonces que una brisa comenzó a soplar y a recorrer mi cuerpo desde los tobillos hasta el cuello, era una brisa gélida, casi infernal.
Cerré los ojos, no podía mirar más aquellas luces que comenzaban a enrojecer, lodisfruté. era como si recorrieran mi cuerpo con un solo dedo, tal delicadamente que no pude evitar estremecerme.
Estaba como en un trance, el violín no dejaba de sonar, y no distinguía ya de dónde venía. Sentía flotar mi cuerpo, a punto de salir por la ventana, escuchaba una voz suave, grave, seductura, diciendo a mi oído cosas que no alcanzaba a entender, en un lenguaje lejano...¿acaso de otra vida mía?
La calidez entró por mi cuerpo como un trago de buen vino, y se expandió y me recorrió por un instante que me pareció una eternidad.
De pronto el dolor intenso se apoderó de mi boca, estaba encendida con los labios de no sé qué ser, ardía com la peor pesadila en mi cerebro, ya sólo sentía ese dolor apoderarse de mi conciencia.
Vi sangre. La música subía de intensidad, era cada vez más violenta. el dolor me intoxicaba y cuando pude ver algo, era ya muy tarde.
Estaba cayendo, estaba a punto de chocar con el suelo... estaba cayendo.
Ahora es muy vago lo que viví antes de esa noche, tengo algunos recuerdos de una vida lejana, que no logro comprender.
Decía que casi no llega el amanecer. Lo último que vi fueron un par de ojos mirando fijamente en lo que me quedaba de alma, ojos que brillaban cegadoramente y escrutaban en mi interior. No puedo decir que fue lo más triste de esa noche: el último sol en sus ojos o la luna nueva.
Lo cierto es que desde entonces, vago sola por parajes que nunca hubiesae imaginado. No sé si estoy viva o muerta, si sólo he de despertar alguna mañana o si alguien habrá de despertar algún día.
La quimera que me acompaña y las visitas de mi amado, son lo más cercano a la realidad permanente que tengo. He recorrido distancias impensables en unos segundos y he visto morir a cientos de miles. Lo único que queda es entender porqué, por qué yo hace centurias...
El canto eólico de pronto cesó y no quedaban más que murmullo de insectos nocturnos... pude oir a lo lehos el llanto de un violín, persistente. Todo estaba tan quieto. Se acercaba poco hacia donde yo estaba. Cada vez oía más fuerte la músiuca desgarradora, casi perfecta. En medio de la oscuridad que envolvía el jardín, pude ver luces que se movían en dirección a mí. un par de luces verdes, brillantes, que danzaban acompasadamente. También se quedaron quietas. Fue entonces que una brisa comenzó a soplar y a recorrer mi cuerpo desde los tobillos hasta el cuello, era una brisa gélida, casi infernal.
Cerré los ojos, no podía mirar más aquellas luces que comenzaban a enrojecer, lodisfruté. era como si recorrieran mi cuerpo con un solo dedo, tal delicadamente que no pude evitar estremecerme.
Estaba como en un trance, el violín no dejaba de sonar, y no distinguía ya de dónde venía. Sentía flotar mi cuerpo, a punto de salir por la ventana, escuchaba una voz suave, grave, seductura, diciendo a mi oído cosas que no alcanzaba a entender, en un lenguaje lejano...¿acaso de otra vida mía?
La calidez entró por mi cuerpo como un trago de buen vino, y se expandió y me recorrió por un instante que me pareció una eternidad.
De pronto el dolor intenso se apoderó de mi boca, estaba encendida con los labios de no sé qué ser, ardía com la peor pesadila en mi cerebro, ya sólo sentía ese dolor apoderarse de mi conciencia.
Vi sangre. La música subía de intensidad, era cada vez más violenta. el dolor me intoxicaba y cuando pude ver algo, era ya muy tarde.
Estaba cayendo, estaba a punto de chocar con el suelo... estaba cayendo.
Ahora es muy vago lo que viví antes de esa noche, tengo algunos recuerdos de una vida lejana, que no logro comprender.
Decía que casi no llega el amanecer. Lo último que vi fueron un par de ojos mirando fijamente en lo que me quedaba de alma, ojos que brillaban cegadoramente y escrutaban en mi interior. No puedo decir que fue lo más triste de esa noche: el último sol en sus ojos o la luna nueva.
Lo cierto es que desde entonces, vago sola por parajes que nunca hubiesae imaginado. No sé si estoy viva o muerta, si sólo he de despertar alguna mañana o si alguien habrá de despertar algún día.
La quimera que me acompaña y las visitas de mi amado, son lo más cercano a la realidad permanente que tengo. He recorrido distancias impensables en unos segundos y he visto morir a cientos de miles. Lo único que queda es entender porqué, por qué yo hace centurias...
jueves, 20 de septiembre de 2007
Crepúsculo
El retoño de la luz
escurre por la boca
como saliva tibia.
Humedece el deseo,
con la punta de los dedos
ennervados,
colapsados con el veneno
que fluye por las venas
quebrantadas de fiebre,
y se asoma el matiz
de una sonrisa... siempre.
Bosquejos en seda de la piel,
del sudor, salados vientres,
que son olas en el manto de esos ojos,
que amanecen sin ser ciertos,
que retuercen sus lenguas
para alcanzar unas manos...
¿Las ves?
Gritan tu nombre,
palpitan y se enardecen
ante el calor distante que irradia
tu ser corrompido por la rutina.
Quieren tocarte,
sentir el color de la noche en ti,
contigo,
bajo el manto lúgubre
de estrellas que mueren
a cada beso postergado por la duda.
Despierta,
abandona el letargo
ese que no te deja abrazarlas,
amarlas...
Siente las uñas en la carne,
desgarrando la espalda,
besando cada hilo de tu ser.
El humor fluye por el pulmón
y el corazón ya no está en el pecho,
pertenece a su vientre...
mientras, recorre los besos
guardados en las palmas de opio
y muere un instante...
sin respirar...
a su lado,
en su boca.
Espera el alba después,
y con el toque más fúnebre
se despedirán de tus labios
con los dientes rojos.
escurre por la boca
como saliva tibia.
Humedece el deseo,
con la punta de los dedos
ennervados,
colapsados con el veneno
que fluye por las venas
quebrantadas de fiebre,
y se asoma el matiz
de una sonrisa... siempre.
Bosquejos en seda de la piel,
del sudor, salados vientres,
que son olas en el manto de esos ojos,
que amanecen sin ser ciertos,
que retuercen sus lenguas
para alcanzar unas manos...
¿Las ves?
Gritan tu nombre,
palpitan y se enardecen
ante el calor distante que irradia
tu ser corrompido por la rutina.
Quieren tocarte,
sentir el color de la noche en ti,
contigo,
bajo el manto lúgubre
de estrellas que mueren
a cada beso postergado por la duda.
Despierta,
abandona el letargo
ese que no te deja abrazarlas,
amarlas...
Siente las uñas en la carne,
desgarrando la espalda,
besando cada hilo de tu ser.
El humor fluye por el pulmón
y el corazón ya no está en el pecho,
pertenece a su vientre...
mientras, recorre los besos
guardados en las palmas de opio
y muere un instante...
sin respirar...
a su lado,
en su boca.
Espera el alba después,
y con el toque más fúnebre
se despedirán de tus labios
con los dientes rojos.
Polvo y canto...
Dos estrellas muriendo al alba
se tragan mi conciencia y los deseos,
deseos que alimenté con tus labios
en un beso febril de mayo.
Tres noches atrapada en la ventana
buscando ese astro extraño
que fue luminoso testigo de un sueño roto…
repetido como el eco en mi cerebro.
¡Cuántas veces soñé con tu abrazo!
Cuántas horas quise recordar tu rostro
y ver esos ojos… esos
tuyos,
silenciosos y lejanos…
perturbados por no sé que distante recuerdo.
Interminables madrugadas
lamiendo una esperanza que no existía;
más allá de la quinta estrella,
más allá del ósculo que jamás devolví,
más allá de todo espectro.
Me convertí en prisionera
de la falsa poesía
desgarrando lienzos y tintas
con pueriles anhelos
No hay vuelta atrás,
sólo quedan esqueletos y migajas
apenas remedos de ilusiones
que alguna vez,
compartidas,
quise vivir.
Hoy soy sombra,
olvido,
angustia que trasciende la garganta
orque hoy nada importa ya…
ýa nada queda.
¿Acaso sería recordada mi boca roja de entonces?
Acaso me reconocería el hado si viera los surcos en la frente
y los destellos platinados de los ojos de otro.
Lontananza tragándose lo que me queda de alma
y el rugido de una tarde perdida en el espacio
del polvo y el canto.
se tragan mi conciencia y los deseos,
deseos que alimenté con tus labios
en un beso febril de mayo.
Tres noches atrapada en la ventana
buscando ese astro extraño
que fue luminoso testigo de un sueño roto…
repetido como el eco en mi cerebro.
¡Cuántas veces soñé con tu abrazo!
Cuántas horas quise recordar tu rostro
y ver esos ojos… esos
tuyos,
silenciosos y lejanos…
perturbados por no sé que distante recuerdo.
Interminables madrugadas
lamiendo una esperanza que no existía;
más allá de la quinta estrella,
más allá del ósculo que jamás devolví,
más allá de todo espectro.
Me convertí en prisionera
de la falsa poesía
desgarrando lienzos y tintas
con pueriles anhelos
No hay vuelta atrás,
sólo quedan esqueletos y migajas
apenas remedos de ilusiones
que alguna vez,
compartidas,
quise vivir.
Hoy soy sombra,
olvido,
angustia que trasciende la garganta
orque hoy nada importa ya…
ýa nada queda.
¿Acaso sería recordada mi boca roja de entonces?
Acaso me reconocería el hado si viera los surcos en la frente
y los destellos platinados de los ojos de otro.
Lontananza tragándose lo que me queda de alma
y el rugido de una tarde perdida en el espacio
del polvo y el canto.
miércoles, 22 de agosto de 2007
Es indecible lo que sientes al ver morir a alguien... inefable el contraste del alfa y omega: el recién nacido en los brazos de su madre y el hombre apagándose poco a poco, con los ojos abiertos, en su cama, redeado de sus seres queridos.
El principio y fin de toda esperanza.
El colapso de la realidad y el tiempo compartido con alguien yéndose a alguna estrella lejana, llevándose mi cerebro, las ganas, la comprensión; dejando tras de sí una estela de lágrimas en mi alma.
Un recuerdo furtivo de la infancia me atacaba a veces y de pronto, nada...
Me imagino dentro de una terrible pesadilla, con la certeza de que al despertar todo va a estar bien, pero al abrir los ojos y sentir que la cabeza me estalla, me percato del presente, duro, triste, natural, hacia allá vamos todos... es el simple rigor de la vida; a veces pienso que las cosas no pudieron estar mejor.
El punto intermedio en el transcurso de la existencia, una mujer que se va a la mitad de su tiempo... o quién sabe si ya habiendo cumplido su destino... muchas son las preguntas que me hago, y que seguro nunca podré responder, hasta que me toque turno, y aún entonces, cómo saber.
Las luces a veces resplandecen cegadoramente, otras en cambio son apenas cigarillos en medio de la noche.
La vida sigue. Los que nos quedamos seguimos aunque no tengamos idea de hacia dónde dirigir nuestros pasos. Lo sé, siempre lo digo, pero en ocasiones esa debilidad en las piernas y la profunda tristeza sólo me inspiran a quedarme en casa.
Estoy triste. Es de esas tristezas que laceran el alma y el cuerpo. De esas que no dejan dormir, pero estoy bien.
Dulces sueños papá Luis. Descansa en paz tía.
Finalmente, se llega...
El principio y fin de toda esperanza.
El colapso de la realidad y el tiempo compartido con alguien yéndose a alguna estrella lejana, llevándose mi cerebro, las ganas, la comprensión; dejando tras de sí una estela de lágrimas en mi alma.
Un recuerdo furtivo de la infancia me atacaba a veces y de pronto, nada...
Me imagino dentro de una terrible pesadilla, con la certeza de que al despertar todo va a estar bien, pero al abrir los ojos y sentir que la cabeza me estalla, me percato del presente, duro, triste, natural, hacia allá vamos todos... es el simple rigor de la vida; a veces pienso que las cosas no pudieron estar mejor.
El punto intermedio en el transcurso de la existencia, una mujer que se va a la mitad de su tiempo... o quién sabe si ya habiendo cumplido su destino... muchas son las preguntas que me hago, y que seguro nunca podré responder, hasta que me toque turno, y aún entonces, cómo saber.
Las luces a veces resplandecen cegadoramente, otras en cambio son apenas cigarillos en medio de la noche.
La vida sigue. Los que nos quedamos seguimos aunque no tengamos idea de hacia dónde dirigir nuestros pasos. Lo sé, siempre lo digo, pero en ocasiones esa debilidad en las piernas y la profunda tristeza sólo me inspiran a quedarme en casa.
Estoy triste. Es de esas tristezas que laceran el alma y el cuerpo. De esas que no dejan dormir, pero estoy bien.
Dulces sueños papá Luis. Descansa en paz tía.
Finalmente, se llega...
jueves, 2 de agosto de 2007
Don Luis
Hoy me siento de la chingada. El estómago muy mal, amargo, caliente, revuelto... esa angustia, esa maldita certeza de que tiene qué suceder algún día, para todos.
Mi amiga y compañera de casa y yo, nos salvamos de que nos cayera en la cabeza la alacena de la casa de acá, pero mi abue no se salvó de estar en terapia intensiva. Las cosas no se han definido, tampoco el discurso que tengo que preparar para mañana, pero me siento con una profunda tristeza y deseperanza este día.
Me duele mucho, ese ardor en la boca del estómago y las lágrimas que he de contener varias horas, hasta saber con certeza qué pasa o qué va a pasar. Es la conciencia de que así es como debe pasar, y la desolación que siento ante el "qué voy a hacer", qué va a ser de mi tía, qué de mi adorado padre, qué... supongo que me apresuro, digo, las cosas no se han definido, lo cierto es que es un anciano hermoso, cuya filosofía de vida es de lo más intensa y profunda... espero haber aprendido todo lo que debía, y tener la oportunidad de seguir aprendidendo de él por mucho tiempo más, y poder después, transmitirlo yo también, con la misma dulzura y naturalidad con que él lo hace.
Agradezco sus pensamientos y plegarias por la pronta recuperación de mi papá Luis, de mi abuelito querido...
Mi amiga y compañera de casa y yo, nos salvamos de que nos cayera en la cabeza la alacena de la casa de acá, pero mi abue no se salvó de estar en terapia intensiva. Las cosas no se han definido, tampoco el discurso que tengo que preparar para mañana, pero me siento con una profunda tristeza y deseperanza este día.
Me duele mucho, ese ardor en la boca del estómago y las lágrimas que he de contener varias horas, hasta saber con certeza qué pasa o qué va a pasar. Es la conciencia de que así es como debe pasar, y la desolación que siento ante el "qué voy a hacer", qué va a ser de mi tía, qué de mi adorado padre, qué... supongo que me apresuro, digo, las cosas no se han definido, lo cierto es que es un anciano hermoso, cuya filosofía de vida es de lo más intensa y profunda... espero haber aprendido todo lo que debía, y tener la oportunidad de seguir aprendidendo de él por mucho tiempo más, y poder después, transmitirlo yo también, con la misma dulzura y naturalidad con que él lo hace.
Agradezco sus pensamientos y plegarias por la pronta recuperación de mi papá Luis, de mi abuelito querido...
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